No hace falta haber estudiado psicología en Argentina o tener un master "honoris causa" sobre el vacío existencial "post coitum", para saber que mi afición a las películas porno tienen una causa evidente: un trauma por querer y no poder ser, cuando era más joven, actor porno.
Pero claro, dónde voy yo cuando Nacho Vidal, un héroe, alardea de tener un pene (es textual) que no cabe en un vaso "tubo", yo que podría alardear de lo mismo si el tal "tubo" fuera de ensayo.. una pena.
Thursday, March 08, 2007
Subscribe to:
Posts (Atom)